Los bebés recien nacidos huelen especial. A bebé. Es a muñeco nuevo, talco y limpio. A ropa con suavizante del armario. A mustela, dodot y sudor de flores. A caramelo de fresa. A felicidad y a paz. Huelen a amor. Cuando coges un recién nacido y te lo acercas, cuando lo pegas a tu cara y pones la nariz entre el cuello y la cabecita y aspiras profundo con los ojos cerrados es oler a estar en el cielo. Es imposible un olor igual. Espero que mi nariz nunca olvide el mejor olor del mundo mundial. Que siempre me acuerde del olor a bebé. Y eso que hoy me hueles a sandía pero eso es por todos los besos que te han plantado hoy los hermanos después del postre, querida
